Hoy en Alcoy es día 24 de noviembre de 2017
Volver a la Principal
Darse de alta<<
Foros de opinión
¿Quiéres colaborar?
Usuario:
Clave:

¿Estaría dispuesto a pagar los gastos de envio por recibir una copia del libro con la vida de Casimiro Barello, gratis?

Si

  
No



 
  La vida de Casimiro Barello

 
Resumen del libro de vida de Casimiro Barello Morello, escrito por el Dr. D. Amalio Sentandreu Franco (Arcipreste de Alcoy).


Les mostramos un breve resumen de la biografía de Casimiro Barello. Esperando que muy pronto nos podamos extender y profundizar en el desarrollo de su vida, del cual le mostramos lo que será el índice, extraído del libro escrito por el Dr. D. Amalio Sentandreu Franco ( Arcipreste de Alcoy )," ¡ Ha llegado un peregrino! ", del cual haremos un resumen.

Biografía, resumida y provisional

  Nació en Cavagnolo, provincia de Turín(Italia), el día 31 de enero de 1857. Fue hijo de honrados labradores.
A la muerte de su madre, fue entibiándose su fervor, por lo que varias veces se le apareció la Santísima Virgen alentándole en la práctica de las virtudes.
  Aunque conocía su vocación de peregrinar, acosado delos estímulos de la carne, de retiró a un desierto en donde comenzó una vida asperísima y de continua contemplación. Mas un día postrado en tierra, siente una fuerza sobrenatural, alza la vista y ve a Jesús que le intima salga del desierto y vaya peregrinando por el mundo. Y Casimiro, con los pies descalzos, la cabeza descubierta y vistiendo una túnica ceñida al cuerpo por una cuerda, recorre varios pueblos de Italia y España, predicando en todas partes con su edificante ejemplo. Tomándole por loco o mal-hechor, y es encarcelado gozándose en ello, porque decía saber cierto estar allí por voluntad de Dios. No aceptaba otros dones que el pedazo de pan, que le bastaba, y sus alojamientos eran al aire libre o en cualquier tugurio, con gran alegría y paz celestial.
En lo que más sobresale Casimiro es en la devoción al Augusto sacramento. Como blanca y pura paloma, buscaba a todas horas el divino palomar, no separándose de un pueblo, sino para correr presuroso en busca de otro, donde pudiera su alma beber los efluvios del más puro néctar cabe el sagrario ante el cual pasaba inmóvil, en difíciles postraciones, muchas horas continuas. El enamorado de la Eucaristía terminó su peregrinación en Alcoy ( Alicante). Llegó a esta ciudad el 23 de febrero de 1884 , y el 9 de marzo, abrasado en el amor de Dios, más que por la fiebre que le consumía, murió en olor de santidad a los 27 años, admirándose el prodigio de que, a la noticia de la muerte de este mendigo extranjero, se viera Alcoy inundado de una ingente muchedumbre de todo el reino, como nunca se había visto.
  Antes y después de su muerte se ha registrado hechos prodigiosos que a la Santa Iglesia le toca definir, como igualmente a su juicio sometemos lo anteriormente escrito.
Sus venerables restos se guardan, con gran veneración, en la iglesia de San Jorge, Patrón de Alcoy.

 

Casimiro Barello
“Yo desearía que todos conociesen a Dios”

Casimiro Barello nace el 31 de enero de 1857 en Cavagnolo, en una parcela de la Casa Ostino, en una familia de campesinos. Crece entre gente de viva fe, gente que ora. Del bisabuelo, de la abuela y de la madre enferma aprende a buscar a Dios en la plegaria y en el recogimiento. Vive una infancia normal, ayuda voluntariamente en la casa y en el campo y en el periodo en el que no hay labores que hacer, va a la escuela.

A los 12 años pierde a su madre y empieza a buscar más intensamente a Dios aunque dirigiéndose confiadamente a la Madre de Jesús. Mas tarde, con el paso del tiempo, su fe se calma.

Entre los 14 y los 16 años cae en dos graves y largas enfermedades y Dios irrumpe directamente en su vida y lo cura a través de una enviada especial: La Virgen, que se le aparece como “Una gran mujer vestida de luz y de claridad”, y lo invita a darse completamente a Dios con una vida de plegaria y penitencia.

Puesto que viviendo en familia no le es posible responder totalmente al fondo de Su llamada, en el otoño de 1875, y con el consentimiento de su padre se va de casa. Empieza así su vida de peregrino: Una vida dura, llena de sacrificios, penitencia y humillación, una vida de continua plegaría y testimonio. Un caminar y caminar.

Recorre descalzo Italia, Francia, España y Portugal. Encarcelado, maltratado y preso, apedreado por los que le consideran un vagabundo y un holgazán el permanece sereno: “A Jesús le han hecho de peores”

En Lanciano (Pescara) se convierte en franciscano y sustituye el hábito de peregrino por el de esta orden.

De aspecto agradable, aseado y limpio a pesar de su pobreza, siempre sonriente y afable, ejerce una fascinación irresistible sobre los que tiene más cerca.

Cuando llegaba a un pueblo, iba rápidamente a la Iglesia y permanecía postrado por horas de adoración.

“Yo soy un pobre ignorante – decía- y no se más que las plegaria comunes. Empiezo con el rosario, después el Señor se digna a iluminarme y atraerme hacia Sí; entonces, el tiempo pasa sin darme cuenta y el espíritu queda como absorto e inmerso en Dios y experimento un gozo tan grande que no se como expresarlo.”

En contraste con este gozo... "todo aquello que el mundo desea y busca es miseria y disgusto...El pensamiento de que Jesús está realmente presente, oculto para mi en el sacramento de la Eucaristía, el pensar que está ahí por mi amor, que me ve, me siente, me escucha, es motivo de gran consuelo y no marcharé nunca de Su Presencia.

El tiempo de la adoración eucarística le trascurría rápido, un día le parecía un instante. No sentía ni cansancio, ni hambre ni otras miserias, y lamentaba mucho cuando, al cierre de la Iglesia, era obligado a alejarse de Jesús Sacramentado.

“Por gracia de Dios no me siento nunca cansado de estar en oración: cuanto más tiempo estoy más, tiempo estaría. Al principio, cuando hacía vida disipada, rezaba a duras penas y me cansaba en la plegaría, pero después que el Señor se ha dignado a iluminarme, la oración es para mi la ocupación más dulce y que hago con más gusto”

Su amor por Dios, le hacía prestar atención a los hombres. Estaba lleno de amor y de atenciones para con los pobres, los enfermos, los presos, pero sobre todo se hacía cargo de las personas que se alejaban de Dios. “Yo quisiera que todos conociesen a Dios”.

“Yo siempre rezo poco, y quisiera rezar más, no solo por mi, sino por tantos que no oran y viven olvidándose de Dios, para que sean iluminados y se conviertan. Le pido al Señor que sobre mi descargue todos los pecados del mundo y así los hombres se salven”.

Casimiro se sentía “peregrino de la Virgen” y tenía para con ella un grato y confiado afecto. Dios se servía de ella para llamarlo y Casimiro la había “tomado consigo”, como el apóstol Giovanni. Sus pasos iban al ritmo de la representación del Rosario, buscaba a la Virgen en su santuario; su “haz todo aquello que El te dirá” lo empujaba y le daba coraje para proseguir en aquel duro y singular camino.

“Nuestro querido peregrino ha sido un prodigio de la Divina Providencia que nos lo ha mandado para que obrase un gran bien en nuestro pueblo”.

(Arzobispo de Valencia)

“Un verdadero hombre de Dios...hablaba como un sumo teólogo”.

(Obispo de Trivento)

“Había en el una presencia extraordinaria del Espíritu Santo”.

(Monseñor G. B. Semino)


“Aquello que la insistencia del clero no había podido obtener, lo obtiene Casimiro: El respeto de la fiesta y el cierre dominical de los comercios de Alcoy. ”
(Periódico de Alcoy)

Una vida intensísima y breve: 27 años. Una vida dedicada a buscar y acercar a Dios a los hombres. Su caminar terminó en Alcoy, en aquella España que siempre le había acogido como hombre de Dios, entre aquella gente que se convertía con solo verle orar. Era el 9 de Marzo de 1884. Millares de personas acudieron a Alcoy para el funeral, y su amor fue premiado con numerosísimas y extraordinarias gracias.